Me dijiste que te contestara contandote cosas de por aquí pero es algo que no voy a hacer, sin embargo, desde el otro dia llevo queriendo escribirte sobre algo que sentí y algo que recordé me dijiste una vez. Sobre el mar
Hace dos semanas que he frenado un poco la frenética vida erasmuniana para empezar a estudiar mechanics II (para convalidar Estructuras I), entre descanso y descanso solo me venía a la mente una cosa que añoraba realmente de Alicante, el mar.
La semana pasada en una asignatura que pillé para rellenar, Sections, nos llevarón de excursión, pillé dos ferris que me llevaron por dos fiordos distintos, (todavía no consigo asimilar muy bien que es esto de los fiordos, lagos, mares extremadamente extensos...)
Lo jodido es que no consiguieron suplantar al mar de Alicante, no se que tiene el Mediterraneo aunque empiezo a intuirlo. Solamente hubo un momento, en la cubierta del ferri i mirando por estribor al sol que se ocultaba en los fiordos, en el que sentí cierto alivio. Es muy chungo y muy ñoño de describir, así que paso de describir ese feeling.
Al dia siguiente estaba atardeciendo repentinamente porque llegarón unas nubes muy muy rápido, estaba delante del main building, de piedra, antiguo y que rivaliza en sobriedad con la mismisima catedrál de Nidaros, que la tenía al fondo con el verde, con la ciudad y con el fiordo de fondo (increible visión) y entoncés fué cuando recorde que me dijiste algo sobre tu necesidad de mar y de playa, y fué cuando comprendí la mia, el horizonte.
Los fiordos no son más que un mar cerrado, imposibilitan la percepción del horizonte y por ende el sentimiento de lo infinito. Ni el olor del mar, ni el sonido de las olas lo pueden sustituir, porque la perfección de la linea del horizonte es lo que le da sentido a las nubes, a las olas, al viento, es lo que te hace sentirte infinitamente pequeño, infinitamente seguro, infinitamente abierto al mundo e infinitamente perfecto contigo mismo...aunque solo sea por un momento...de esos en los que t tiende a 0.
Friday, September 29, 2006
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1 comment:
Y que razón tienes, que bonito es el mar y que poco lo apreciamos a veces. La calma que se respira en él es algo que no se puede comparar con nada.
Un saludo
y por cierto, muy bien escrita tu entrada
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